LANGSTON HUGHES

"Como grata lluvia de verano, el humorismo puede limpiar y refrescar de pronto a la tierra, al aire, y a tu propio ser."

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¿Aún no has entendido que estoy hecha para la alegría?

Risoterapia III


3º SESIÓN

CONTRAINDICACIONES: CASOS EN LOS QUE NO SE DEBE UTILIZAR LA RISA

Hay casos en los que el humor o la risa puede resultar dañina. En cualquier situación siempre tenemos que tener cuidado para no herir sentimientos, como suele ocurrir con las bromas pesadas.
A nivel fisiológico son casos muy concretos. Podemos resumirlos en tres grupos:
1.Aquellos a quienes la risa y la alegría provocan sentimientos de culpa y estados amenazadores. Esto se debe a conflictos emocionales sin resolver.
Un ejemplo podría estar en las personas que mal interpretan el humor, dando por hecho que la broma lleva malas intenciones.
2.Personas que experimentan síntomas físicos desagradables durante los estados de distensión y alegría, como los que tienen problemas de incontinencia, arritmias, problemas gastrointestinales, etc.
3.Enfermedades en las que la risa está contraindicada, tales como la narcolepsia, enfermedad en la que se sufren ataques de sueño durante el día; la cataplexia, en la que un estado emocional intenso produce una pérdida de control muscular, cualquier enfermedad en la que el esfuerzo diafragmático de la risa produzca dolor, como el síndrome de Tietze, que es una inflamación de los cartílagos que unen las costillas con el esternón.

Teniendo precaución, realmente la risa no hace daño en ningún caso, salvo alteraciones concretas como las anteriores.

Hay 180 clases de risa, pero sólo hay una buena: LA RISA SINCERA Y ABIERTA, es el medicamento más eficaz y más barato, quizás por ello no lo pueden fabricar los laboratorios, porque además no tienen ninguna contraindicación.

La risa puede cambiar el concepto de la medicina, al ser una medicina preventiva y eficaz contra las enfermedades graves y problemáticas.

Si quieres tomar la mejor medicina preventiva sin efectos secundarios, recétate desde hoy 1 minuto de RISA SINCERA, 2 ó 3 veces al día, tu mente y tu cuerpo te lo agradecerán sanamente durante largo tiempo. La risa prolonga la vida y proporciona además calidad de vida.
Una carcajada espontánea es una de las experiencias mas sanas y reconfortantes de las que podemos gozar.
Pero no siempre la tenemos a nuestra disposición. Hay ocasiones en que nos vendría muy bien y en cambio nos encontramos, anímicamente, muy alejados de ella. Por ese motivo es importante la risoterapia.
La risa es una de las actividades mas propiamente humanas. Nos caracteriza, diferenciándonos definitivamente de los animales. Esto hace que algunos autores vean en la risa la marca del espíritu; de la espiritualidad humana. De hecho, suele identificar a las personas mas altamente realizadas.
Cuando sentimos alegría y la expresamos con sonrisas somos mas tolerantes, comprensivos, amables y menos violentos y belicosos.
Hay muchos tipos de risa, porque hay risas que pueden generar humillación o causar desgracia. Porque la risa es una expresión emocional, un síntoma de energía o poder, mas allá de los juicios de lo bueno y lo malo, y pueden cargarse de malas intenciones.

RECUPERAR LA RISA Y LA SONRISA

Los ideal para nosotros sería recuperar aquella sonrisa tierna de la infancia.
Esa sonrisa sigue siendo nuestra, lo que sucede es que a veces está oculta y debemos recuperarla.
Probemos un ejercicio:

Imaginemos que somos niños otra vez. Cerrar los ojos.
Imaginaros que os escabullis pícaramente tras algún mueble, en algún rincón de vuestra casa. Imaginar que tramáis algo divertido, como en algún tiempo seguramente hicisteis.

¿Qué os llega a la imaginación? Tomaros vuestro tiempo.
Despreocupémonos por unos instantes de las responsabilidades, obligaciones y urgencias, para permitirnos ser ignorantes de todo...

Probar a sonreir, imaginad que estáis riendo a carcajadas... ¿a que no reís ahora de la misma manera?
Debemos intentar recuperar la sonrisa de la infancia, probemos a ser niños por un minuto, para entrar en el cielo.

LA RISA COMO DESAHOGO

La risa, como expresión de la carga emocional, es siempre un desahogo, una catarsis.
Os voy a contar una anecdota que me sucedió hace poco:
Iba por la calle, dando un paseo, y había llovido mucho el día anterior por lo que el suelo estaba lleno de charcos. No sé en que iba pensando, pero mi pié derecho se zambulló entero hasta el tobillo en uno de esos charcos. Me sentí molesta y muy torpe con el zapato completamente encharcado. Se me acumuló una contrapuesta emoción de vergüenza, infortunio y malestar. Al principio me quedé parada seria Pero al incrementarse el enfado, terminé por reirme de la situación.
La risa me sirvió de alivio, con mucho mejor resultado que ese otro estilo de jurar y proferir insultos o exabruptos contra todo lo imaginable.
Pensando en esto muchas otras historias vienen a mi memoria. Podría llenar un libro sólo de ellas. Y no sólo yo.
¿a alguien se le ocurre alguna otra historia en la que en vez de enfadarse o llorar rompió a reir?
Algunas situaciones pueden llegar a ser auténticamente comprometidas, e incluso generarnos traumas.
Si conseguimos reirnos de los traumas conseguiremos sanar sus heridas y aliviarnos pesos, esos grandes pesos que nos asustan cada día, aunque hayamos olvidado su causa.
Propongo como ejercicio escribir en un cuaderno las anécdotas del presente o del pasado, especialmente aquellas en las que nos hayamos sentido mal, hasta conseguir verlas con perspectiva cómica; hasta conseguir reirnos de nosotros mismos.